El poder de Cristo
En 2013, unos 600 espectadores observaron al trapecista Nik Wallenda cruzar sobre una cuerda tensada un desfiladero de 450 metros de ancho cerca del Cañón del Colorado. Wallenda dio el primer paso y agradeció a Dios por el paisaje, mientras la cámara en su cabeza apuntaba hacia el valle abajo. Cruzó con tanta calma como si estuviera paseando por una acera. Cuando el viento se volvió peligroso, se detuvo y se agachó. Luego, recuperó el equilibrio y dio gracias a Dios por «calmar ese cable». En cada paso, demostró su dependencia del poder de Cristo a todos los que han escuchado, entonces y ahora, al mirar el video.
Dios fiel siempre
Cuando Xavier estaba en la escuela primaria, lo llevaba y lo traía en auto. Un día, las cosas no salieron según lo planeado y llegué tarde a buscarlo. Oraba desesperada mientras corría hacia su aula de clases, donde lo encontré abrazado a su mochila y sentado junto a una maestra. «Perdón, mijo. ¿Estás bien?». Suspirando, dijo: «Estoy bien, pero enojado contigo porque llegaste tarde». ¿Cómo culparlo? Yo también estaba enojada conmigo. Amaba a mi hijo, pero sabía que lo decepcionaría muchas veces. También sabía que, algún día, él se decepcionaría de Dios. Entonces, me esforcé para enseñarle que Dios nunca ha roto ni romperá una promesa.
Requiere Gracia Extra
Mientras decorábamos la iglesia para un evento especial, la mujer encargada se quejó de mi inexperiencia. Después de que se fue, otra mujer se me acercó y dijo: «No te preocupes. Ella es lo que llamamos una R. G. E.: Requiere Gracia Extra».
Imita a Jesús
Un «maestro del disfraz» vive en las aguas de Indonesia y la Gran Barrera de Coral. El pulpo mimo puede cambiar el pigmento de su piel para mezclarse con su entorno. Esta inteligente criatura también cambia su forma, patrones de movimiento y comportamiento cuando se ve amenazada, imitando animales tales como el venenoso pez león e incluso las mortales serpientes de mar.
Paso a paso
Varios equipos de tres integrantes se preparaban para la carrera de cuatro patas. Los de los costados tenían las rodillas y los tobillos atados al del medio; todos mirando fijo hacia la línea de llegada. Cuando sonó el silbato, empezaron a avanzar. La mayoría se cayó y luchó para volver a pararse. Algunos decidieron saltar en vez de caminar. Otros abandonaron. Pero un equipo esperó para salir, estableció un plan y se comunicó mientras avanzaban. Tambalearon un poco, pero siguieron y, pronto, pasaron a los demás. Su voluntad de cooperar, paso a paso, les permitió cruzar juntos la meta.
Al alcance de Dios
Después de que una oficial me palpara, entré en la cárcel, firmé la planilla de las visitas y me senté en un salón lleno de gente. Oré en silencio mientras observaba a los adultos que se movían inquietos y suspiraban, y a los niños que se quejaban por la espera. Más de una hora después, un guardia armado llamó por nombre a algunas personas de la lista, incluida yo. Nos guio a otro cuarto e indicó que nos sentáramos. Cuando mi hijastro se sentó del otro lado de un vidrio grueso y tomó el teléfono, mi desesperación me abrumó. Pero mientras lloraba, Dios me aseguró que mi hijastro aún estaba a su alcance.
Dios ve, entiende y se interesa
Vivir con dolor y fatiga crónicos hace que uno se sienta aislado y solo. A menudo, me he sentido invisible ante Dios y los demás. Durante una caminata de oración una mañana, luchaba con estos sentimientos. A lo lejos, noté un globo aerostático. Las personas que iban en el canasto podían disfrutar de una vista panorámica de nuestro vecindario, pero no me veían a mí. Suspiré mientras seguía caminando junto a las casas de mis vecinos. ¿Cuántas personas detrás de esas puertas se sentían invisibles e insignificantes? Terminé mi caminata y le pedí a Dios que me diera oportunidades de decirles a mis vecinos que los veo y me intereso por ellos, y que Él también lo hace.
Amar como Jesús
Mientras esperaba el tren en una estación, un joven con pantalones de vestir y camisa abotonada estaba sentado en un banco y luchaba con su corbata. Una mujer mayor le dijo a su esposo que lo ayudara. Cuando el anciano se acercó y empezó a enseñarle al joven cómo hacer el nudo, alguien tomó una foto de los tres. Cuando esta se hizo viral, muchos escribieron comentarios sobre el poder de los actos espontáneos de bondad.
Lágrimas de alabanza
Hace años, cuidé a mi mamá en un centro para enfermos terminales. Agradecí a Dios por los cuatro meses que me permitió atenderla y le pedí que me ayudara durante mi duelo. Solía costarme alabar a Dios en medio de mis sentimientos mezclados, pero cuando ella dio su último aliento y yo lloraba desconsoladamente, susurré: «¡Aleluya!». Me sentí culpable de alabar a Dios en ese momento devastador, hasta que años después, observé más detenidamente el Salmo 30.
Reconocer la voz de Dios
Después de años de investigación, los científicos han descubierto que los lobos tienen diferentes voces que los ayudan a comunicarse entre ellos. Con un decodificador de sonido especial, una científica observó que los diversos volúmenes y tonos del aullido de un lobo le permitieron identificar determinados lobos con un 100 % de precisión.